sábado 31 de mayo de 2008

COMPRE JUPITER - Isaac Asimov -

Era un simulacro, por supuesto, pero tan perfectamente realizado que los seres humanos que sostenían tratos con él habían dejado de pensar desde hacía tiempo en las entidades energéticas reales, que esperaban, sumidas en llamas, dentro de su nave campo de fuerzas, en el espacio próximo a la Tierra.

El simulacro, con una majestuosa barba dorada y profundos ojos castaño oscuro, dijo suavemente:

— Nosotros comprendemos sus dudas y sospechas, y sólo podemos reiterarles que no deseamos hacerles ningún daño. Creo que les hemos presentado pruebas de que habitamos los halos que coronan las estrellas de tipo O (1) y que su sol es demasiado débil para nosotros, mientras que sus planetas son de materia sólida y, por lo tanto, completa y eternamente ajenos a nuestros intereses.

El negociador terrestre, que era secretario de Ciencias y que por unánime acuerdo había sido encargado de las negociaciones con el extraterrestre, dijo:

— Pero ustedes han admitido que nosotros estamos en una de sus principales rutas comerciales.

— Sí, ya que nuestro nuevo mundo, Kimmonoshek, ha desarrollado nuevos campos de fluido protónico.

El secretario agregó:

— Verá, aquí en la Tierra, los puntos de las rutas comerciales pueden adquirir una importancia militar desproporcionada con respecto a su valor intrínseco. Por lo tanto, sólo puedo repetir, para ganar su confianza, que nos debe decir por qué necesita Júpiter. Y, como cada vez que la pregunta era formulada o se aludía a ella, el simulacro pareció apenarse.

— Es importante mantener el secreto. Si la gente de Lamberj...

— Exactamente -dijo el secretario-. Para nosotros esto suena a guerra. Ustedes y lo que llama la gente de Lamberj...

Hurañamente, el simulacro continuó:

— Pero les estamos ofreciendo un precio muy generoso. Ustedes sólo han colonizado los planetas interiores del sistema y no estamos interesados en ellos. Pedimos el mundo que ustedes llaman Júpiter, en el que, según tengo entendido, su gente no espera poder vivir nunca, ni siquiera aterrizar en él. Su tamaño -dijo, mientras reía indulgentemente- es demasiado grande para ustedes.

El secretario, molesto por ese aire de condescendencia, dijo con obstinación:

— Los satélites jovianos son, no obstante, sitios aptos para la colonización, y de hecho pretendemos colonizarlos en breve plazo.

— Pero los satélites no serán molestados en forma alguna. Continuarán siendo suyos en el pleno sentido de la palabra. Solamente les pedimos Júpiter, un mundo completamente inútil para ustedes, a pesar de lo cual les ofrecemos un pago generoso. Seguramente se dará cuenta de que podríamos tomar su Júpiter por las buenas, si así lo deseáramos, sin contar para nada con su permiso. Pero preferimos efectuar un pago mediante contrato legalizado. Esto impedirá posibles disputas en el futuro. Tal como puede ver, mi sinceridad es absoluta.

Pero el secretario insistió, tercamente:

— ¿Por qué necesitan Júpiter?

— Los de Lamberj...

— ¿Están ustedes en guerra con la gente de Lamberj?

— No es eso exactamente...

— Porque usted comprenderá que si estalla una guerra y ustedes establecen alguna base militar en Júpiter, la gente de Lamberj podría, y con razón, resentirse por ello y vengarse de nosotros por haberles concedido ese permiso. No podemos permitirnos el vernos envueltos en semejante situación.

— Ni yo se lo pido. Tiene mi palabra de que no significará ningún daño para ustedes. Además -continuaba volviendo siempre a lo mismo-, el precio es generoso. Suficientes cajas de energía por año para proveer a su mundo de la energía necesaria para cada año completo.

El secretario dijo:

— ¿Y qué sucedería en el caso de que el consumo de energía aumentara en el futuro?

— Si se tratara de una cifra hasta cinco veces mayor que la actual, no habría ningún problema.

— Bueno, pues entonces, tal como le he dicho, yo sólo soy un alto delegado del Gobierno y me han dado considerables poderes para tratar con usted, pero mis facultades son limitadas. Yo, por mi parte, me inclino a confiar en usted, pero no puedo aceptar sus condiciones sin comprender exactamente por qué quiere Júpiter. Si la explicación es satisfactoria y convincente, quizá podría persuadir a nuestros gobernantes y, a través de ellos, a nuestro pueblo, para firmar este acuerdo. Pero si intentase llevarlo a término sin dar ninguna explicación, yo sería simplemente relevado de mi puesto y la Tierra negaría su ratificación. Entonces, tal como ya ha dicho, ustedes podrían tomar Júpiter por la fuerza, pero lo tendrían en posesión ilegal y, por lo que ha mencionado, no lo quiere de esa manera.

El simulacro hizo chasquear su lengua impacientemente.

— No puedo seguir eternamente con esta insignificante disputa. Los de Lamberj...

Se detuvo una vez más y luego continuó:

— ¿Tengo su palabra de honor de que todo esto no es un plan inspirado por la gente de Lamberj para ir aplazando el acuerdo...?

— Mi palabra de honor -dijo el secretario.

El secretario de Ciencias, moviendo su frente con un aire de hombre diez años más joven, dijo suavemente:

— Le he asegurado que su gente podría tenerlo tan pronto como obtuviera la aprobación formal del presidente. No creo que él se oponga, ni tampoco el Congreso. ¡Dios mio! Piénsenlo, caballeros; energía gratuita en la punta de nuestros dedos en pago por un planeta que nunca y en ningún caso íbamos a utilizar.

El secretario de Defensa, volviéndose grana, dijo:

— Pero estamos de acuerdo en que sólo una guerra entre Mizzarett y Lamberj podía ser la causa de su necesidad de tener Júpiter. En tales circunstancias, y comparando su potencial militar con el nuestro, es esencial mantenernos en estricta neutralidad.

— Pero no hay ninguna guerra, señor -replicó el secretario de Ciencias-. El simulacro me dio otra explicación acerca de su necesidad de tener Júpiter, tan racional y plausible que la acepté inmediatamente. Y creo que el presidente estará de acuerdo conmigo, y ustedes también, caballeros, cuando lo comprendan. De hecho, tengo aquí sus planos para el nuevo Júpiter, tal como será muy pronto.

Los demás se levantaron de sus asientos, gritando.

— ¿Un nuevo Júpiter? -dijo entrecortadamente el secretario de Defensa.

— No demasiado diferente del viejo, caballeros -dijo el secretario de Ciencias-. Aquí están los diseños realizados en forma adecuada para su observación por seres humanos como nosotros.

Se los entregó. El familiar planeta listado estaba allí delante de ellos, en uno de los dibujos: amarillo, verde pálido y castaño claro con rayas blancas rizadas aquí y allá contra el moteado fondo aterciopelado del espacio. Pero a través de las franjas había rayas tan negras como aterciopelado era el fondo, distribuidas de una curiosa manera.

— Eso -dijo el secretario de Ciencias-, es el lado diurno del planeta. El lado nocturno se encuentra en este otro diseño. -Allí, Júpiter era una delgada media luna envuelta en tinieblas, y dentro de esa oscuridad se veían las mismas rayas distribuidas de la misma manera, pero esta vez en un encendido color naranja fosforecente.

— Las marcas -continuó el secretario de Ciencias- son un fenómeno puramente óptico, según me ha dicho, que no rotarán con el planeta sino que quedarán estáticas en su margen atmosférico.

— Pero ¿qué son? -preguntó el secretario de Comercio.

— Verán -dijo el secretario de Ciencias-, nuestro sistema solar se encuentra en el camino de una de sus mejores rutas comerciales. No menos de siete de sus naves pasan a unos pocos cientos de millones de kilómetros del sistema, en un solo día, y cada nave, cuando pasa, tiene bajo observación telescópica los planetas más importantes. Curiosidad turística, ya saben. Para ellos, los planetas sólidos de cualquier tamaño son una maravilla.

— ¿Qué tiene que ver eso con estas marcas?

— Son una forma de escritura. Traducidas, estas marcas dicen: «Usad vértices ergónicos de Mizzarett para un calor saludable y resplandeciente.»

— ¿Quiere decir que Júpiter va a ser algo así como una valla publicitaria? -explotó el secretario de Defensa.

— Exacto. Parece ser que la gente de Lamberj produce una tableta de ergón muy competitiva, que hace que los de Mizzarett tengan un ansioso interés por establecerse completa y legalmente en Júpiter, en caso de un posterior litigio con los de Lamberj. Afortunadamente, los de Mizzarett son novatos en el juego publicitario, según parece.

— ¿Por qué dice eso? -preguntó el secretario del Interior.

— Porque desaprovecharon una serie de opciones que tenían para otros planetas. El anuncio de Júpiter servirá para promocionar nuestro sistema al mismo tiempo que su propio producto. Y cuando la gente de Lamberj venga como un vendaval a comprobar que los de Mizzarett poseen el titulo legal de Júpiter, nosotros tendremos Saturno para vendérselo a ellos. Con sus anillos. Y tal como nosotros nos encargaremos fácilmente de explicarles, los anillos harán de Saturno un espectáculo mucho mejor.

Y, por lo tanto -dijo el secretario del Tesoro, repentinamente alegre, valdrá un precio mucho mejor.

Y entonces todos, de repente, parecieron felices.

domingo 25 de mayo de 2008

LAS MEJORES 500 -Segun La Rolling Stone-

Saludos, hoy aparezco nuevamente después de una gran ausencia, pero como ya expliqué, es un poco difícil por cuestiones de tiempo. Esta vez traigo un artículo para Sector Musical, mientras preparo algunas otras cosas.

En esta entrega traigo un conteo que realizó la revista Rolling Stone; en el cual se miden las mejores 500 canciones de todos los tiempos; como melómano me pareció muy interesante comenzar a buscarlo a penas me enteré de su existencia; y puedo decir que valió la pena; pues en mi opinión esta muy bien hecho; aunque también en mi opinión habría cambiado algunas posiciones, por ejemplo no habría puesto Stairway To Heaven tan lejos, más bien de primera.

El conteo en general me pareció muy bueno, es un excelente playlist, y tiene buenas canciones que todos hemos oído alguna vez, lo que me pareció de lo mejor fue el hecho de que incluyeron también varias canciones actuales, que, a su manera fueron muy buenas, por ejemplo Hey Ya de Outcast, o Loser de Beck; tiene de todo un poco y se podría decir que hay para todos los gustos (en materia de rock/punk/pop) y está bastante variado. Siempre podrían cambiarse algunas posiciones o cambiar unas canciones por otras, pero eso es demasiado subjetivo, yo lo dejo aquí y oigo opiniones, a lo mejor con esas opiniones se podría hacer un conteo diferente

Para describir el conteo un poco mejor sería bueno mencionar un poco lo que contiene, es bastante punk/rock, hay desde los Rolling Stones, hasta Aretha Franklin, pasando por Led Zeppelin y Pink Floyd, con toques de Bob Marley y Sex Pistols mezclado con The Clash. La primera canción es Like A Rolling Stone de Bob Dylan, que puedo decir, todo un clásico (aunque me atrevería a decir que su posición se debe a un publicity stunt debido al nombre jejeje). Hubo una canción que me encantó que incluyeran; sin embargo la posición que le dieron deja mucho que desear; se trata de The Boys Are Back In Town de Thin Lizzy; está en el puesto 499, supongo que será porque el grupo no alcanzó mucho éxito, pero esa canción en particular es muy conocida y para mí es excelente.

Todo lo que se puede agregar es que hacer un conteo de este estilo es un difícil, pues es algo muy subjetivo, lo dejaré aquí para que sea descargado y así puedan juzgar por su cuenta. Aunque no es como yo lo haría, creo que se ajusta a muchos gustos y es poco probable quedar decepcionado; en todo caso es interesante y divertido oírlo, pues hay canciones que uno oyó alguna vez por ahí, y más nunca las volvió a encontrar, al menos eso me ocurrió en algunos casos, si más que decir les dejo las mejores 500 canciones de todos los tiempos, saludos...


<<:::LISTA DE VINCULOS:::>>


miércoles 7 de noviembre de 2007

HAGAN SITIO! HAGAN SITIO! - de Harry Harrison -


-DESCARGA DISPONIBLE AL FINAL DEL ARTICULO-



Esta novela fue publicada en 1966, escrita por Harry Harrison; nos trae una visión de un futuro bastante caótico, lo más triste de ésta novela es que (aunque ya no es tan cierto como hace unos años) podría convertirse en realidad. Esta novela es la inspiración para la película de 1973, Cuando el destino nos alcance (o Soylent Green en inglés) protagonizada por Charlton Heston.

El relato comienza en pleno verano (Agosto) del futuro año 1999, y por si fuera poco se está pasando por una terrible ola de calor; en una época en la cual el planeta se encuentra súper-poblado, y los recursos realmente escasean, la mayoría de la comida es sintética, y la comida real (para nosotros lo más común y corriente como un filete o mantequilla) es un lujo que sólo los más ricos se pueden permitir; el agua es racionada al igual que las galletas a base de plancton que conforman la espina dorsal de la alimentación de la gente común y bañarse periódicamente es un lujo. El oficial de la policía, Detective Andy Rusch, es el protagonista de la historia; y al comienzo Harrison describe la vida que lleva éste junto a su compañero de cuarto Sol: un anciano ex-ingeniero del ejército que convirtió su pequeño apartamento en una habitación para dos personas, y logra darle corriente a su televisor y al refrigerador utilizando una bicicleta conectada a un generador.

La novela nos trae una visión bastante triste de un futuro donde no existen controles de natalidad y la mayoría de la gente no tiene donde vivir, las calles se encuentran abarrotadas de personas sin hogar, y es literalmente imposible lanzar una piedra al aire sin que le caiga a alguien. La historia nos lleva a través de la vida cotidiana de Rusch, vemos como el precinto de la policía donde trabaja, simplemente no se da abasto; todos los días hay docenas de asesinatos, sin contar las protestas populares y las labores de guardia antimotín que debe desempeñar Andy casi a diario; sobre todo los días de mercado; la gente se vuelve loca los días de mercado y siempre existe la posibilidad de un motín general.

Paralelamente Harrison narra la vida de Billy Chung, un muchacho chino, bastante pobre. En la novela el muchacho, en medio de un disturbio, logra apoderarse de una caja de filetes de soja (Soylent en la novela en inglés); se come algunos y el resto los vende; con el dinero obtiene trabajo como mensajero. En su primera entrega, Chung es enviado a un edificio de gente adinerada, con aire acondicionado, agua fresca y demás lujos; durante la corta estadía en el lugar, decide que sería posible meterse en un apartamento a robar; lo que lleva a cabo más adelante; el problema es que cuando está en el apartamento se encuentra con el inquilino: "Big Mike", quien se abalanza sobre el muchacho, pero resulta herido de muerte por Billy. El chico huye inmediatamente de la escena y más tarde la compañera de Mike, Shirl, y su guardaespaldas, encuentran el cadáver y lo notifican a la policía. Andy Rusch es asignado al caso, y al conocer a Shirl, queda prendado inmediatamente por su belleza.

LA PELÍCULA Y LA NOVELA

(Cuidado: el siguiente segmento tiene detalles de la trama de la novela y de la película)

Lo anterior es la introducción a la trama, luego de ésto se desarrolla toda la historia, al rededor de Andy y su relación con la muchacha, y de Billy Chung huyendo de las autoridades (de Andy en particular, pues a éste le es encomendada la tarea de encontrar al muchacho lo más pronto posible, ya que Mike tenía amigos poderosos). No voy a Revelar el final, nunca lo hago, pero la historia es muy buena, difiere bastante de la película Soylent Green, la cual simplemente toma algunos personajes y se inspira hasta cierto punto en la novela, pero llega un momento donde se desligan totalmente y se convierten en dos historias paralelas. En la película la parte del asesinato es diferente, es un rico, pero en éste caso no es Big Mike, sino un anciano que resultó ser miembro de la junta directiva de la compañía Soylent (proveedora de la mayor parte de la comida distribuida en el país y el resto del mundo), el cual fue mandado a matar por el resto de la junta directiva (mediante la contratación de un muchacho de la calle, el cual ocupa el personaje de Chung) pues estaba dispuesto a revelar el gran secreto detrás de las muy famosas galletas: El soylent está hecho de gente.

La novela no habla acerca de nada de ésto, el asesinato es un acto accidental, y no se habla de las galletas más que para mencionarlas en pocas ocasiones. En la novela, el romance entre Shirl y Andy se trata con más extensión, y al final no resulta, en la película no resulta tampoco, pero se trata de una forma diferente, pues la muchacha nunca se va a vivir en el departamento de Andy, lo cual sí ocurre en el libro y en la película no hablan nunca de lo que ocurre con el asesino, mientras que en la obra de Harrison se narran las desventuras del muchacho chino cuando huye de su hogar para escapar de las autoridades.

TENDREMOS ESPACIO?

Harrison; a través de su sátira; nos transporta a un futuro bastante miserable; y mediante el personaje de Sol, expresa su desacuerdo con la falta de control natal (para el momento cuando escribió la novela). Hoy día la amenaza de la súper-población mundial no está tan próxima, pues las tendencias sociales han cambiado mucho desde 1966; sin embargo hay países que se encuentran literalmente abarrotados, y faltos de recursos, sobre todo países sub-desarrollados. La visión de Harrison aún puede cumplirse, pues de todas formas el ser humano continúa agotando los recursos; tal vez no al ritmo desmesurado de hace algunos años, pero aún falta mucho para desviar esta tendencia de despilfarro; tomen por ejemplo la utilización masiva del combustible fósil, o la manera en que anualmente son desechados miles de litros de leche para mantener los precios en el mercado.

Afortunadamente, hoy en día se está haciendo mucho para cambiar ésta situación; pero aún falta mucho camino por recorrer para llegar a un uso eficiente de los recursos; por ejemplo: se está trabajando en la fabricación de alimentos a base de levadura; la cual, en teoría, puede usarse para hacer prácticamente cualquier comida. Esperemos que esta tendencia continúe; pues como dice Harrison en su dedicatoria de la novela a sus Hijos Todd y Moira: "Por su bien, hijos míos, espero que ésto resulte tan sólo una obra de ficción".



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ASNOS ESTÚPIDOS - Isaac Asimov -

Naron, de la longeva raza rigeliana, era el cuarto de su estirpe que llevaba los anales galácticos. Tenía en su poder el gran libro que contenía la lista de las numerosas razas de todas las galaxias que habían adquirido el don de la inteligencia, y el libro, mucho menor, en el que figuraban las que habían llegado a la madurez y poseían méritos para formar parte de la Federación Galáctica. En el primer libro habían tachado algunos nombres anotados anteriormente: los de las razas que, por el motivo que fuere, habían fracasado. La mala fortuna, las deficiencias bioquímicas o biofísicas, la falta de adaptación social se cobraban su tributo. Sin embargo, en el libro pequeño no había habido que tachar jamás ninguno de los nombres anotados.

En aquel momento, Naron, enormemente corpulento e increiblemente anciano, levantaba la vista, notando que se acercaba un mensajero.


— Naron -saludó el mensajero-. ¡Gran Señor!

— Bueno, bueno, ¿qué hay? Menos ceremonias.

— Otro grupo de organismos ha llegado a la madurez.

— Estupendo. Estupendo. Actualmente ascienden muy aprisa. Apenas pasa año sin que llegue un grupo nuevo. ¿Quiénes son ésos?

El mensajero dio el número clave de la galaxia y las coordenadas del mundo en cuestión.

— Ah, sí -dijo Naron-. Lo conozco. -Y con buena letra cursiva anotó el dato en el primer libro, trasladando luego el nombre del planeta al segundo. Utilizaba, como de costumbre, el nombre bajo el cual era conocido el planeta por la fracción más numerosa de sus propios habitantes.

Escribió, pues: La Tierra.

— Estas criaturas nuevas -dijo luego- han establecido un récord. Ningún otro grupo ha pasado de la inteligencia a la madurez tan rápidamente. No será una equivocación, espero.

— De ningún modo, señor -respondió el mensajero.

— Han llegado al conocimiento de la energía termonuclear, ¿no es cierto?

— Sí, señor.

— Bien, ése es el requisito -Naron soltaba una risita-. Sus naves sondearán pronto el espacio y se pondrán en contacto con la Federación.

— En realidad, señor -dijo el mensajero con renuencia-, los Observadores nos comunican que todavía no han penetrado en el espacio.

Naron se quedó atónito.

— ¿Ni poco ni mucho? ¿No tienen siquiera una estación espacial?

— Todavía no, señor.

— Pero si poseen la energía termonuclear, ¿dónde realizan las pruebas y las explosiones?

— En su propio planeta, señor.

Naron se irguió en sus seis metros de estatura y tronó:

— En su propio planeta?

— Si, señor.

Con gesto pausado, Naron sacó la pluma y tachó con una raya la última anotación en el libro pequeño. Era un hecho sin precedentes; pero es que Naron era muy sabio y capaz de ver lo inevitable como nadie en la galaxia.

— ¡Asnos estúpidos! -murmuró.

viernes 19 de octubre de 2007

LOS 10 MEJORES ALBUMS DE HEAVY METAL DE 1980 (Con Descarga)


-LOS 10 DISCOS ESTÁN DISPONIBLES PARA SU DESCARGA, SOLO DEBES HACER CLICK EN EL NOMBRE DEL DISCO EN EL CONTEO-


Como ya he dicho antes, soy fanático de la buena música, y uno de mis géneros favoritos es el Heavy Metal. Aunque Sector Musical es para subir y hablar de música relacionada con Sci-Fi, también dije que en ocaciones iba a publicar material no relacionado con el género, porque además de ser en extremo melómano, me gustaría poner todo el material en este blog, y no crear otro sólo de música, puesto que hay miles (aunque de Sci-Fi también XDXD).

Una vez aclarado ésto; paso a hablarles un poco del conteo de los 10 mejores álbumes de Heavy Metal que se publicaron en 1980, éste conteo está hecho bajo mi criterio, con la ayuda (en gran medida) de algunos árticulos que ví por ahí, así que si estas leyendo, y no te gustó, házmelo saber, sólo por opinar y dime que pondrías. Bien, el conteo está compuesto por varios álbumes debut, de grupos que más tarde se convertirían en monstruos del Heavy Metal; como el caso de Iron Maiden con su álbum debut del mismo nombre de la banda. Elegí éste año en particular, pues es el inicio de la década dorada del Heavy Metal, durante la cual salieron varios de los discos clásicos del género; aunque ya en 1979 AC/DC nos había volado los tapones con Highway To Hell (no está en el conteo por la fecha, pero es uno de los mejores discos que hay en este campo) y Judas Priest, Scorpions y Saxon ya tenían trayectoria.

LOS DIEZ DISCOS:

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10- ANGEL WITCH - Angel Witch -















Este fue el ábum debut de la banda Angel Witch; y aunque fue bastante popular, y es bueno, la banda fue un éxito muy fugaz, al poco tiempo de sacar el álbum, comenzaron a tener problemas, la mayoría de los miembros fundadores se retiró, y aunque la banda sacó algunos discos mediocres en los 80, no volvieron a tener el mismo éxito. Este es un ejemplo contrario al que dí anteriormente de Iron Maiden; sin embargo no deja de ser un gran disco.

9 - ANIMAL MAGNETISM - Scorpions -















Excelente disco de Scorpions, aunque nada que ver con un debut, pues para éste momento la agrupación tenía unos 8 años trabajando, aunque en éste punto les faltaba bastante para convertirse en el fenómeno que fueron más adelante, el disco demuestra que tenían bastante talento para lograrlo; incluye la famosa canción "The Zoo", y otras muy buenas.

8 - LIGHTNING TO THE NATIONS - Diamond Head -














Esta banda ya venía trabajando desde el 76, parte del grupo de bandas de Heavy Metal Británico; y es una de las influencias de Metallica; un trabajo bastante bueno, que merece estar en el conteo.

7 - WHEELS OF STEEL - Saxon -















Fundada en 1976, ésta banda es otra de las Británicas del Heavy Metal; sin embargo no llegaron a la popularidad de Maiden y otros, pero son muy buenos. Este es el segundo trabajo de la agrupación, y probablemente el mejor.

6 - HEAVEN AND HELL - Black Sabbath -















Aunque no estaba Ozzy (al cual personalmente no lo monto en ningún pedestal, pero lo hacía bien en black sabbath, a quienes adoro jeje) la banda hizo tremeda elección con el vocalista Ronnie James Dio, y, al lado de la guitarra maestra de Iommi la banda saco en 1980 uno de los mejores discos que han hecho.

5 - IRON MAIDEN - Iron Maiden -















No es el mejor álbum de la banda, pero para ser un debut, marcó un hito, Maiden no se hizo grande sino hasta que entró Bruce Dickinson, pero Paul D'anno no lo hacía mal. El disco es bueno, pero se merece la posicion que ocupa en el conteo, pues no es tanta la grandeza, y hay que recordar que fue el primero (aunque es mi banda favorita pero hay que reconocer las cosas como son XDXD).

4 - ACE OF SPADES - Motörhead -















Ya tenían 3 discos, pero con éste simplemente volaron los tapones, ace of spades es una canción excelente, que representa lo que es el heavy metal. Aunque ya llevaban varios discos, éste fue el primero en publicarse en Estados Unidos.

3 - BLIZZARD OF OZZ - Ozzy Osbourne -















Después de salirse de Sabbath, Ozzy se unió con Randy Rhoads, excelente guitarrista, su muerte en 1982 fue una lástima; sea como fuere, en 1980 se juntaron el hambre y las ganas de comer, y éste fue el resultado; con canciones como Crazy Train, es tremendo disco.

2 - BRITISH STEEL - Judas Priest -















Sexto disco del grupo, pero en definitiva fue el que los lanzó a la cima, éste incluye varios de los grandes éxitos de la banda como Breaking The Law, Grinder y otras; excelente disco, para el inicio de una excelente década para el Metal.

1 - BACK IN BLACK - AC/DC -















Después del enorme éxito de Highway To Hell, todo se ve excelente para éstos tipos, pero el vocalista, Bon Scott, fallece en febrero de 1980; sin embargo no desisten e inmediatamente lo reemplazan por Brian Johnson (quien a mi parecer tiene la voz muy parecida a Scott) y publican su segundo y devastador éxito, el cual, por ser excelente de principio a fin, y tener varios clásicos del género, se lleva el primer puesto del conteo.


LUZ ESTELAR - Isaac Asimov -

Arthur Trent oyó claramente las palabras que escupía el receptor.

—¡Trent! No puedes escapar. Interceptaremos tu órbita en un par de horas. Si intentas resistir, te haremos pedazos.

Trent sonrió y guardó silencio. No tenía armas ni necesidad de luchar. En menos de un par de horas la nave daría el salto al hiperespacio y jamás lo hallarían. Se llevaría un kilogramo de krilio, suficiente para construir sendas cerebrales de miles de robots, por un valor de diez millones de créditos en cualquier mundo de la galaxia, y sin preguntas. El viejo Brennmeyer lo había planeado todo. Lo había estado planeando durante más de treinta años. Era el trabajo de toda su vida.

—Es la huida, jovencito —le había dicho—. Por eso te necesito. Tú puedes pilotar una nave y llevarla al espacio. Yo no.

—Llevarla al espacio no servirá de nada, señor Brennmeyer. Nos capturarán en medio día.

—No nos capturarán si damos el salto. No nos capturarán si cruzamos el hiperespacio y aparecemos a varios años luz de distancia.

—Nos llevaría medio día planear el salto, y aunque lo hiciéramos a tiempo la policía alertaría a todos los sistemas estelares.

—No, Trent, no. —El viejo le cogió la mano con trémula excitación—. No a todos los sistemas estelares, sólo a los que están en las inmediaciones. La galaxia es vasta y los colonos de los últimos cincuenta mil años han perdido contacto entre si. Describió la situación en un tono de voz ansioso. La galaxia era ya como la superficie del planeta original —la Tierra, lo llamaban en los tiempos prehistóricos—. El ser humano se había esparcido por todos los continentes, pero cada uno de los grupos sólo conocía la zona vecina. —Si efectuamos el salto al azar —le explicó Brennmeyer— estaremos en cualquier parte, incluso a cincuenta mil años luz, y encontrarnos les será tan fácil como hallar un guijarro en una aglomeración de meteoritos.

Trent sacudió la cabeza.

—Pero no sabremos dónde estamos. No tendremos modo de llegar a un planeta habitado.

Brennmeyer miró receloso a su alrededor. No tenía nadie cerca, pero bajó la voz:

—Me he pasado treinta años recopilando datos sobre todos los planetas habitables de la galaxia. He investigado todos los documentos antiguos. He viajado miles de años luz, más lejos que cualquier piloto espacial. Y el paradero de cada planeta habitable está ahora en la memoria del mejor ordenador del mundo.

—Trent enarcó las cejas. El viejo prosiguió—: Diseño ordenadores y tengo los mejores. También he localizado el paradero de todas las estrellas luminosas de la galaxia, todas las estrellas de clase espectral F, B, A y O, y los he almacenado en la memoria. Después del salto, el ordenador escudriña los cielos espectroscópicamente y compara los resultados con su mapa de la galaxia. Cuando encuentra la concordancia apropiada, y tarde o temprano ha de encontrarla, la nave queda localizada en el espacio y, luego, es guiada automáticamente, mediante un segundo salto, a las cercanías del planeta habitado más próximo.

—Parece complicado.

—No puede fallar. He trabajado en ello muchos años y no puede fallar. Me quedarán diez años para ser millonario. Pero tú eres joven. Tú serás millonario durante mucho más tiempo.

—Cuando se salta al azar, se puede terminar dentro de una estrella.

—Ni una probabilidad en cien billones, Trent. También podríamos aparecer tan lejos de cualquier estrella luminosa que el ordenador no encuentre nada que concuerde con su programa. Podríamos saltar a sólo un año luz y descubrir que la policía aún nos sigue el rastro. Las probabilidades son aún menores. Si quieres preocuparte, preocúpate por la posibilidad de morir de un ataque cardiaco en el momento del despegue. Las probabilidades son mucho más altas.

—Podría sufrir un ataque cardiaco. Es más viejo.

El anciano se encogió de hombros.

—Yo no cuento. El ordenador lo hará todo automáticamente. Trent asintió con la cabeza y recordó ese detalle.

Una medianoche, cuando la nave estaba preparada y Brennmeyer llegó con el krilio en un maletín —no tuvo dificultades en conseguirlo, pues era hombre de confianza—, Trent tomó el maletín con una mano al tiempo que movía la otra con rapidez y certeza. Un cuchillo seguía siendo lo mejor, tan rápido como un despolarizador molecular, igual de mortífero y mucho más silencioso. Dejó el cuchillo clavado en el cuerpo, con sus huellas dactilares. ¿Qué importaba? No iban a aprehenderlo.

Una vez en las honduras del espacio, perseguido por las naves patrulla, sintió la tensión que siempre precedía a un salto. Ningún fisiólogo podía explicarla, pero todo piloto veterano conocía esa sensación. Por un instante de no espacio y no tiempo se producía un desgarrón, mientras la nave y el piloto se convertían en no materia y no energía y, luego, se ensamblaban inmediatamente en otra parte de la galaxia. Trent sonrió. Seguía con vida. No había ninguna estrella demasiado cerca y había millares a suficiente distancia. El cielo parecía un hervidero de estrellas y su configuración era tan distinta que supo que el salto lo había llevado lejos. Algúnas de esas estrellas tenían que ser de clase espectral F o mejores aún. El ordenador contaría con muchas probabilidades para utilizar su memoria. No tardaría mucho.

Se reclinó confortablemente y observó el movimiento de la rutilante luz estelar mientras la nave giraba despacio. Divisó una estrella muy brillante. No parecía estar a más de dos años luz, y su experiencia como piloto le decía que era una estrella caliente y propicia. El ordenador la usaría como base para estudiar la configuración del entorno. No tardará mucho, pensó Trent una vez más. Pero tardaba. Transcurrieron minutos, una hora. Y el ordenador continuaba con sus chasquidos y sus parpadeos. Trent frunció el ceño. ¿Por qué no hallaba la configuración? Tenía que estar allí. Brennmeyer le había mostrado sus largos años de trabajo. No podía haber excluido una estrella ni haberla registrado en un lugar erróneo. Por supuesto que las estrellas nacían, morían y se desplazaban en el curso de su existencia, pero esos cambios eran lentos, muy lentos. Las configuraciones que Brennmeyer había registrado no podían cambiar en un millón de años.

Trent sintió un pánico repentino. ¡No! No era posible. Las probabilidades era aun más bajas que las de saltar al interior de una estrella.

Aguardó a que la estrella brillante apareciera de nuevo y, con manos temblorosas, la enfocó con el telescopio. Puso todo el aumento posible y, alrededor de la brillante mota de luz, apareció la bruma delatora de gases turbulentos en fuga. ¡Era una nova! La estrella había pasado de una turbia oscuridad a una luminosidad fulgurante, quizá sólo un mes atrás. Antes pertenecía a una clase espectral tan baja que el ordenador la había ignorado, aunque seguramente merecía tenérsela en cuenta. Pero la nova que existía en el espacio no existía en la memoria del ordenador porque Brennmeyer no la había registrado. No existía cuando Brennmeyer reunía sus datos. Al menos, no existía como estrella brillante y luminosa.

—¡No la tengas en cuenta! —gritó Trent—. ¡Ignórala!

Pero le gritaba a una máquina automática que compararía el patrón centrado en la nova con el patrón galáctico sin encontrarla, y quizá continuaría comparando mientras durase la energía. El aire se agotaría mucho antes. La vida de Trent se agotaría mucho antes. Trent se hundió en el asiento, contempló aquella burlona luz estelar e inició la larga y agónica espera de la muerte.

Si al menos se hubiera guardado el cuchillo...

domingo 14 de octubre de 2007

KRATOS, EL DIOS DE LA GUERRA

Saludos, hoy me agarro de la excusa de que el término verdadero es "Fantasía y Ciencia Ficción" (XDXD) para publicar éste árticulo, que de verdad, merece estar aquí. Quisiera dedicar un espacio de Mundo Trántor para hablar del juego God Of War I, (y no será la última vez que haga un árticulo acerca de un juego, de fantasía o ciencia ficción jeje, no siempre pueden ser libros y pelis).

El juego inicia con la figura de un hombre bastante fornido, que se lanza de un precipicio, luego te transportan atrás en el tiempo; a unas semanas antes, cuando Kratos, aún se dedicaba a hacer la voluntad de los dioses del Olympo. Al tomar el control del personaje, te encuentras en un barco naufragando, y peleando con demonios, y con la mítica Hydra. Luego de mucho batallar, Atenas te contacta para anunciarte que Ares, Dios de la Guerra, está destruyendo su ciudad; la tarea que te encomiendan los dioses, es el asesinato de Ares, ya que los dioses no pueden matarse entre ellos, le dan el trabajo a un mortal.

Al ir pasando lugares y obstáculos, la historia de Kratos va tomando forma, él recuerda en ciertas ocaciones, los eventos que lo han llevado a la situación en la que se encuentra actualmente, y vas descubriendo como Kratos era un capitán espartano, bastante exitoso...y ambicioso también, dejando de un lado la brutalidad de sus actos. En uno de sus recuerdos, ves como en medio de una batalla, Kratos se encontró superado en número por sus enemigos, y en el fragor del combate, le ofrece su alma a Ares (dios griego de la guerra, y personificación de la fuerza bruta y la violencia) a cambio de vencer a sus enemigos. El cielo se abre, y el propio Ares desciende, y le concede lo que pide, pero a cambio él, Kratos, deberá convertirse en el brazo de Ares en la tierra, en su ejecutor...su asesino.

Cuando logras salir de la ciudad de Atenas, llegas al templo del Oráculo, y ella te anuncia que tu aventura te llevará hacia los desiertos, donde el último Titán vaga, cargando a sus espaldas el templo de Pandora, lugar de descanso de la única posibilidad que tiene un mortal para poder asesinar a un dios.

No voy a revelar más detalles de la trama del juego, sin embargo diré que es un juego excelente de verdad, que te da un viaje fantástico por toda la mitología griega, recibes ayuda de los dioses del Olympo, e incluso emprendes la búsqueda de la legendaria caja de Pandora, a parte de todo ésto, el juego está acompañado por una música excelente, y el soundtrack estará disponible para descargar en Sector Musical, y al final de éste artículo, junto con un pequeño pack de wallpapers del juego. En resumen es una aventura bastante intensa, y de verdad muy sangrienta (jejeje XDXD) y para los amantes de los juegos de video, una experiencia bastante entretenida, los combos de ataque están muy bien diseñados, y puedes pasar horas golpeando monstruos, y no cansarte nunca, asi que si lees esto y eres un un entuciasta de los videojuegos, no dejes de vivir las aventuras de Kratos en God Of War I.

A principios de 2007, salió a la venta la secuela del juego, God Of War II, pero aún no lo he jugado, lo tengo en la lista de pendientes, una vez que lo juegue y sepa de que se trata, publicaré sin demoras las aventuras que tuvo que pasar Kratos en ésta entrega.






















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La imagen mostrada al inicio del artículo es la portada del juego, y la segunda imagen es la carátula del soundtrack original.

sábado 6 de octubre de 2007

50 AÑOS DESDE EL INICIO DE LA ERA ESPACIAL - El Sputnik 1 y su medio siglo -

El 4 de Octubre de 1957 los rusos lograron poner en órbita el primer satélite artifcial que el hombre colocaría en el espacio; a bordo de una versión modificada del Vehículo de Lanzamiento R-7 (más información aquí) el Sputnik 1 abandonó la Tierra, dando inicio a la famosa carrera espacial que siguió después entre la Unión Soviética y Estados Unidos, la cual llevaría al hombre a la Luna. Sputnik, en ruso significa "compañero" o "camarada"; sin embargo su significado para astronáutica es más bien "satélite", y su nombre completo realmente se traduce como "Satélite Artificial Terrestre".

El Sputnik era una esfera de aluminio, que pesaba unos 84 kgs; estuvo en órbita tres semanas, antes de incinerarse en la reentrada a la atmósfera. Durante ésas tres semanas se dedicó a enviar "bips", o señales de radio, las cuales serían utilizadas para la lectura del clima; 4 meses màs tarde Estados Unidos Lanzaría su propio satélite, el Explorer 1. La carrera espacial dió un giro determinante cuando; el 12 de Abril de 1961; el cosmonauta Yuri Gagarin (más información aquí) pasó a la historia como "el primer hombre en el espacio".

Este artículo está dedicado a esos 50 años que han pasado desde que los rusos, dejando a parte la política del momento, dieron el primer paso hacia la conquista del espacio, e inspiraron al hombre a ir más allá, a ver por encima del planeta que lo vió crecer. Desde ese momento inició la era espacial con la cual Julio Verne llegó solamente a soñar, y plasmar en sus obras; sin embargo no vivió para ver sus palabras hechas realidad; cuando en 1969 el hombre pisó por primera vez la superficie lunar. Hay que recordar que todo siempre debe comenzar por alguna parte, y nunca hay que olvidar que nosotros empezamos por aquí: Una esfera de aluminio de apenas 84 kilogramos, pero ésa esfera sería la primera en una innumerable cantidad de artefactos maravillosos que ayudarían al hombre a llevar a cabo la exploración espacial.

Hoy en día nos encontramos desarrolando la Estación Espacial Internacional, la cual cuenta con el apoyo de muchas naciones, representa verdaderamente el esfuerzo de la humanidad por alcanzar aquello sobre lo que los autores de sci-fi hablaron por tanto tiempo tiempo: la conquista del cosmos. Para el año 2020 se espera una misión a la Luna, la cual tendrá como objetivo montar una base, y a partir de ahí poder programar lanzamientos tripulados para la superficie del Planeta Rojo.

Es realmente una maravilla poder vivir estos sucesos, y sólo puedo desear ver al hombre abandonar los límites del sistema solar, pero aunque tal vez yo no vea eso, habrán muchas novedades que si veré, y sin duda podremos ir más allá de nuestro propio sistema; alcanzar y descubrir otros sistemas con planetas que soporten la vida humana, y al aventurarnos, quién sabe que encontraremos; el punto es que cada vez estamos más cerca de lograr todo lo que la ciencia ficcón representa, y gracias a los autores que lo han imaginado, tenemos una pequeña idea de cómo será, pero, en las palabras de Arthur C. Clarke, "La realidad seguramente será mucho más sorprendente". Todo ésto comenzado por un artefacto de aluminio hace 50 años, y cabe preguntarse: ¿Será recordado el Sputnik en unos 500 años, cuando el hombre se encuentre en otros planetas?...

La foto que encabeza el artículo muestra al vehículo R-7, que trasportó al artefacto. La segunda imagen muestra al satélite Sputnik.



Quieres escuchar el "bip-bip" que emitió el Sputnik hace 50 años?


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jueves 4 de octubre de 2007

UN SOUDTRACK RECHAZADO - 2001 Odisea del Espacio, de Alex North -

Saludos, este artículo forma parte de algo prometido previamente en el árticulo del soudtrack de 2001: Una Odisea Esapacial. En 1968, Alex North; compositor norteamericano, responsable de la música de la película Un tranvía llamado Deseo; (mas información aqui), realizó la música que acompanaría a la película dirigida por Stanley Kubrik; sin embargo, éste último, decidió no utilizarla; pero North no tuvo noticia de ésto sino hasta el día del estreno; cuando al ver la película en la premiere, se dió cuenta que su música no era la que acompañaba la acción; extrañamente la compilación que decidió utilizar Kubrik, era bastante similar, sólo que tomaba más elementos de música clásica; el compositor dió su impresión al respecto: "Bueno, Qué puedo decir? Fué ua experiencia muy frustrante, y a pesar de las reacciones mezcladas hacia la música, supogo que la mezcla Victoriana y europea no estaba a la par de la brillate visión de Kubrik y Clarke".

A principios de 1993, el tema que habría aparecido al principio, titulado "Huesos", apareció por primera vez públicamente en la colección de Telarc llamada "Grandes Exitos De Hollywood Vol.2"; dirigida por Erich Kunzel y la Cincinnati Pops Orchestra, donde fué titulada "Fanfarria para 2001"; la misma pieza sería utilizada más tarde por el mismo North para el soundtrack de la película "Los Zapatos del Pescador". Más tarde ése mismo año, el compositor de cine Jerry Goldsmith junto con la Orquesta Filarmónica Nacional (USA), realizó una publicación de la pista sonora completa, bajo el nombre de la casa disquera Varése Sarabande Records.

Como lo prometido es deuda, ya subí el disco completo, y a continuación les dejo el link de descarga. Luego pueden escuchar los dos y llegar a su propia conclusión a cerca de cuál es la mejor pista para la película. (Yo insisto en que Echoes, es la mejor opción para el último acto, independientemente de cual pista se tome XD)


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martes 2 de octubre de 2007

NUEVO ESPACIO - Sector Musical -

Hoy se inaugura el nuevo espacio de Mundo Trántor: Sector Musical. Debería empezar por decir que además de ser fanático de la ciencia ficción, también lo soy de la buena música, y por ésta razón se me ocurrió que podría integrarlo en el blog, la idea principal es tratar de traer al espacio música relacionada con el tema, pero tambien quiero poner artículos y cubir material de música en general, ojo, esto no quiere decir que el blog se va a transformar en un espacio musical, como ya dije se va a tratar de subir material relacionado con "fantasía y ciencia ficción" (el verdadero término del género), y trataré de subir y reseñar material desde soundtracks de películas, pasando por soundtracks de video juegos de fantasía, hasta llegar a discos y compilaciones que valgan la pena ser reseñados.

2001: A SPACE ODYSSEY - Soundtrack -

Para inaugurar este nuevo espacio, me pareció que sería ideal dedicar el primer artículo al soundtrack de 2001, ya que éste mes se le dedicó el espacio de libro del mes; el soundtrack de la película es muy bueno, tiene la overtura que todos conocemos y extractos de otras piezas famosas como el Danubio Azul y de Así Hablaba Zaratustra, está disponible para ser descargado al final del artículo; sin embargo en el compilado que subí hay una rareza; esta "versión" contiene la canción Echoes del grupo Pink Floyd (perteneciente a su álbum Meddle, publicado en 1971); y la razón para ésto es más curiosa aún.


Hace un tiempo me enteré de algo bastante interesante y lo puse en práctica (bueno realmente fuimos mi papá y yo jeje XD) a ver si era verdad; y no sólo resultó ser verdad; sino que además es bastante sorprendente. Cuando uno ve la película, en el último acto, titulado Júpiter y más allá, se ven escenas bastante raras, y además están acompañadas de una pista de audio bastante chocante (en mi opinión); resulta que si uno le quita el audio a la película, y coloca en su lugar como música de fondo la canción Echoes; ocurre algo raro; la pista cuadra perfectamente con lo que se ve en pantalla, no sólo el tiempo, sino que además los cambios de ritmo corresponden con cambios de escena en la pantalla, es verdaderamente sorprendente, y aumenta muchísimo la calidad de la escena. Es algo que vale la pena intentar, si consigues la película en dvd, pon el último acto, quítale el audio a la película y haz que el inicio de Echoes coincida con las letras que anuncian el inicio del 4to acto del filme; te garantizo una expiriencia bastante interesante, la escena no sólo mejora, sino que toma más sentido, pues hay que ponerle atención a la letra, ya que ésta (en mi opinión) está enlazada a lo que se ve en pantalla.


Originalmente se realizó una pista de audio que acompañaría la película, pero ésta fue cambiada por la que todos conocemos, la que gira al rededor de Así Hablaba Zaratustra; sin embargo, la obra sonora original fue publicada más tarde, y tuvo bastante éxito; de hecho es la opinión de muchos que el original es mejor que el utilizado finalmente. A continuacón está la lista de canciones que utilizó el compositor Alex North originalmente (éste soundtrack no lo voy a subir, pues aún no lo encuentro, pero estoy trabajando en eso):



"The Foraging" – 3:11

"The Bluff" – 2:38
"Night Terrors" – 1:47
"Bones" – 01:41
"Eat Meat and Kill" – 4:00
"Space Station Docking" – 5:22
"Space Talk" – 3:47
"Trip to Moon" – 3:04
"Moon Rocket Bus" – 5:19
"The Foraging" (alternate version) (aka The Dawn of Man) – 3:08
"Eat Meat and Kill" (take 7 – wild) – 1:03
"Space Station" (take 4 – partial) – 2:11

"Docking" (take 2) – 1:15

No sé porque fué rechazado, pero lo cierto es que cuando se publicó tuvo un gran éxito, y para muchos, como ya dije, éste es mejor, y pasó a ser una obra legendaria de cierto modo. A continuación voy a dejar la lista de las canciones que tiene el soundtrack definitivo de la película, el cual estará habilitado para descargar al final del artículo.

2001: A SPACE ODYSSEY OST - Tracklist -


1. Overture: Atmospheres
2. Also Sprach Zarathustra (Thus Spoke Zarathustra) - (title)
3. Requiem for Soprano, Two Mixed Choirs & Orchestra

4. Blue Danube - (excerpt)

5. Lux Aeterna

6. Gayane Ballet Suite - (Adagio)
7. Jupiter And Beyond: Requiem for Soprano
8. Also Sprach Zarathustra (Thus Spoke Zarathustra)
9. Blue Danube, The - (reprise)
10. Also Sprach Zarathustra (Thus Spoke Zarathustra)

11. Lux Aeterna
12. Adventures - (unaltered)
13. Hal 9000

NOTA::: El soundtrack está subido en dos partes, de 50 megas c/u


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NOTA::: El soundtrack está subido en dos partes, de 50 megas c/u




lunes 1 de octubre de 2007

LIBRO DEL MES - "2001: UNA ODISEA ESPACIAL"

Este mes llega a Mundo Trántor, la aclamada novela "2001: Una Odisea Espacial" (2001: A Space Odyssey) escrita por Arthur C. Clarke, pero este árticulo lo voy a llevar de una manera diferente, puesto que la novela y la película salieron paralelamente, la diferencia está en que la película está un poco más abierta a interpretaciones, y deja algunas lagunas, mientras que la novela deja todo muy bien explicado. Por esta razón voy a tratar de hablar de las dos, y éste mes el espacio de Películas será para otra cinta.

La película fue estrenada en 1968, mismo año de publicación de la novela, y fue dirigida por Stanley Kubrik (La naranja mecánica, Barry Lindon, Full Metal Jacket), y tuvo un éxito rotundo, debido sobre todo a los maravillosos efectos especiales que se vieron en aquel entonces (de hecho son tan buenos que hoy en día se ven y uno piensa que esta remasterizado y retocado en computadora), por el trabajo que se realizó con maquetas, y los escenarios excelentes, además de todo estaba hecha con una gran rigurosidad científica; tanto que de hecho se ven muy pocos errores, que se deben más que todo a edición.

La obra nace de un cuento escrito por Clarke previamente, llamado El Centinela, es un cuento corto que pertenece a una compilación titulada Vinieron del espacio Exterior, aunque también aparece en una titulada Expedición a la Tierra. Curiosamente éste relato corto es lo que inspiró al autor y a Stanley Kubrik a hacer la novela y la película. El cuento será publicado en el blog este mes, ya que se le está dedicando el mes a Odisea del Espacio.

LA PELÍCULA Y LA NOVELA


(Cuidado: El siguiente segmento contiene pequeños detalles de la trama de la novela)

La novela (y la película) comienzan con una vista del mundo prehistórico, cuando los hombres-mono del "veldt" poblaban la tierra, y nuestra raza a penas empezaba ver luz; nos habla un poco acerca de la vida cotidiana de Moon-Watcher, y del resto de la manada; la obra describe un momento en el cual la raza se encuentra camino a la extinción; pero algo ocurre: un extraño monolito rectangular, de superficies perfectas es encontrado por la manada, y a partir de ahí comienzan a usar herramientas muy rudimentarias (en la película es la escena cuando los monos comienzan a usar los huesos de animales como armas) y las emplean como defensa contra los leopardos, y desde ese momento cambió la historia de toda la humanidad...

La narración nos lleva luego a otra época, ya la tierra esta poblada por el hombre, y éste se encuentra en plena era espacial, en 1999 es encontrado en la Luna un extraño monolito, y por los estudios que se le hacen no se puede concluir mucho, excepto que alguna raza debió haberlo fabricado, pues sus proporciones son perfectas en su forma rectangular. Al principio el monolito fue descubierto enterrado, pero cuando lo desentierran, y entra en contacto por primera vez con la luz del sol en varios millones de años; el monolito emite una señal, la cual va dirigida a otro monolito que se encuentra en órbita alrededor de Saturno (en la película es alrededor de Júpiter).

En 2001 parte la nave Discovery en una misión hacia Saturno, para ver el monolito, tripulada por dos personas en estado consciente y tres en hibernación; a demás de un superordenador encargado de controlar la nave, llamado HAL 9000 (
Heuristic ALgorithmic Computer; en español: Ordenador de Algoritmos Heurísticos). HAL y los tripulantes en hibernación son los que conocen el verdadero destino de la misión (el monolito) mientras que David Bowman Y Frank Poole (los tripulantes despiertos) lo desconocen.

A bordo del Discovery, HAL comienza a comportarse de forma extraña, probablemente debido a que esta expuesto a una paradoja robótica, pues se ve obligado a mentirles a los tripulantes despiertos, ya que ellos desconocen la misión. Al poco tiempo el ordenador comienza a razonar de una manera lógica para él, pues al ver que está fallando, Bowman Y Poole deciden desconectarlo, y HAL llega a la conclusión de que si es desconectado, la misión no podrá ser concretada pues los demás no concen su verdadero propósito; de ésta manera el ordenador corta las funciones vitales de los tripulantes en hibernación y elimina a Frank Poole, pero Bowman consigue deshabilitar la computadora antes de sufrir la misma suerte.

Al encontrarse sin sistema de navegación, Bowman no tiene manera de regresar y decide continuar la misión, y al llegar al monolito, resulta que éste es nada más y nada menos que una puerta interestelar, la cual lleva a la nave a otra galaxia, donde habita la civilización que creó la puerta. Al final la novela se centra en que que ésta civilización ha sido responsable de los avances de la raza humana, y Bowman es llevado a una especie de evaluación, para ver si es posible llevar a la humanidad a la siguiente fase; y resulta que sí es posible, y el astronauta es llevado a la siguiente fase de la evolución, donde la forma del cuerpo ya no es necesaria, y el viaje espacial es muy diferente (representado por el feto en el espacio en la película).

El film es como la novela, sólo que no es tan explicativo, no te dicen que el monolito es una puerta interestelar, ni te dicen que detrás de nuestra evolución se encuentra una raza extraterrestre que hace millones de años vió potencial en nuestro planeta y decidió intervenir en el desarrollo de la especie humana; sin embargo, esta muy bien llevada, y es una obra cinematográfica espectacular, así como la novela es una obra literaria excelente de verdad, lo cual la hace digna de aparecer en Mundo Trátor.

Luego d epublicar 2001: Odisea espacial, Arthur C. Clarke escribió tres libros más como continuación a la saga: 2010: Odisea Dos El Año En Que Hicimos Contacto (1982); 2061: Odisea Tres (1987) y 3001: Odisea Final (1997). También se filmó una adaptación de la segunda obra, pero no fue tan exitosa. A pesar de ser excelentes obras, éste árticulo está dedicada en su totalidad a 2001, sin embargo al final encontrarán un link de descarga, donde podrán obtener las 4 novelas, el link también estará en la zona de descargas de Mundo Trántor.

UNA ODISEA TERRESTRE

Hoy en día la era espacial está mas avanzada de lo que Clarke o Kubrik imaginaron en aquel entonces, pero el concepto que plantearon aún es vigente, en muchos aspectos; por ejemplo la manera en la que están hechas la estación espacial y la nave en la película, hay que recordar que ambas (película y novela) fueron hechas un año antes de que el hombre llegara a la luna, y mucho antes de que se desarrollara la primera estación espacial; éstos eran copnceptos muy nuevos, sin embargo ellos lo abordaron con mucho rigor científico, se ve en el hecho de que la estación gira sobre su eje de gravedad para recrear dentro de ella misma una pseudo-fuerza de gravedad. El hecho de que la nave estuviera controlada, en su mayor parte, por una unidad de inteligencia artificial, también es algo que se plantea hoy en día, y que los astronautas se encuentren en un estado de supensión para los viajes muy largos es otro ejemplo.

El hecho es que se tenía en el momento una visión muy acertada de lo que hoy en día son los viajes espaciales, ellos se adelantaron al hacer contacto con otra civilización, pero eso no es imposible, y me gustaría estar por aquí el día que esto ocurra, y a propósito de ésto, me gustaría cerrar el árticulo con una cita del prólogo escrito por el autor antes de comenzar la novela, a cerca del contacto con otros seres, y dice así: "¿Por qué no han acontecido ya tales encuentros, puesto que nosotros mismos estamos a punto de aventurarnos al espacio? ¿Por qué no, en efecto? Sólo hay una posible respuesta a esta muy razonable pregunta. Mas recordad, por favor, que ésta es sólo una obra de ficción. La verdad, como siempre, será mucho más extraordinaria".

La posible respuesta a la que se refiere es, en mi opinión, que simplemente, ya el contacto currió...


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lunes 17 de septiembre de 2007

LE IMPORTA A UNA ABEJA? - Isaac Asimov -

La nave comenzó por ser un esqueleto metálico. Poco a poco, se le fue cubriendo con una piel brillante por encima y con unas interioridades de extraña forma instaladas dentro.

Thornton Hammer era entre todos los individuos (menos uno) involucrados en el crecimiento, el que hacía físicamente menos. Quizá por este motivo era por lo que estaba tan bien considerado. Manejaba los símbolos matemáticos sobre los que se basaban las líneas trazadas sobre papel milimetrado y sobre las que, a su vez, se basaba el ensamblaje de las masas y formas de energía que entraban en la nave.

Hammer observaba ahora por medio de ceñidas y oscuras gafas. Sus lentes captaban la luz de los tubos fluorescentes del techo y la devolvían como reflectores. Theodore Lengyel, representante local de la corporación que financiaba el proyecto, estaba a su lado y señalando con el dedo extendido, dijo:

— Allí está. Ése es el hombre.

— ¿Se refiere a Kane? —se fijó Hammer.

— El individuo del mono verde con una llave inglesa.

— Es Kane. ¿Qué es lo que tiene en contra de él?

— Quiero saber lo que hace. Es un idiota.

Lengyel tenía la cara redonda, gordezuela y con un leve temblor en la mandíbula. Hammer se volvió a mirarle, reflejando en su flaco cuerpo un aire de absoluto desagrado.

— ¿Ha estado usted molestándole?

— ¿Molestarle yo? He estado hablando con él. Mi obligación es hablar con los hombres, averiguar sus puntos de vista, recoger información con la que organizar campañas para mejorar la moral.

— ¿Y en qué sentido le molesta Kane?

— Es insolente. Le pregunté qué efecto le hacía trabajar en una nave que pronto llegaría a la Luna. Comenté que la nave era un camino hacia las estrellas. Quizá me pasé un poco con el discurso, exageré algo, pero él se marchó de la forma más grosera. Le llamé y le pregunté:

— ¿Por qué se marcha?

— Porque estoy harto de este tipo de discursos —dijo—. Me voy a mirar las estrellas.

— Bien —asintió Hammer—. A Kane le gusta mirar las estrellas...

— Era de día. Es un idiota. Desde entonces vengo observándole, y no trabaja nada.

— Ya lo sé.

— Entonces, ¿por qué lo conservan?

Hammer contestó con inesperada violencia:

— Porque lo quiero por aquí. Porque es mi suerte.

— ¿Su suerte? —barbotó Lengyel—. ¿Qué demonios quiere decir?

— Quiero decir que cuando le tengo cerca, pienso mejor. Cuando pasa por mi lado, con su maldita llave inglesa en la mano, se me ocurren ideas. Lo he notado ya tres veces. No me lo explico: ni me interesa explicármelo. Ha ocurrido. Se queda.

— Está bromeando.

— En absoluto. Ahora déjeme en paz.

Kane estaba con su mono verde y su llave inglesa en la mano. Se daba cuenta vagamente que la nave estaba casi lista. No estaba diseñada para transportar a un hombre, pero había sitio para él. Sabía esto como sabía muchas cosas más: cómo apartarse de la gente la mayor parte del tiempo; cómo llevar una llave inglesa hasta que la gente se acostumbró a verle con ella y dejaron de fijarse en él. La atmósfera protectora consistía en pequeñas cosas como esa..., llevar la llave inglesa. Tenía deseos que no entendía del todo, como mirar a las estrellas. Después, poco a poco, su atención se limitó a mirar las estrellas con un vago anhelo. Luego, a cierto punto determinado. Ignoraba por qué precisamente aquel punto. Allí no había estrellas.

No había nada que ver.

El punto se encontraba en lo más alto del cielo nocturno a final de primavera y en los meses de verano. A veces se pasaba la mayor parte de la noche mirando el punto hasta que se hundía en el horizonte al sudoeste. En otras épocas del año se quedaba mirando el punto durante el día. Había algo en su pensamiento en relación con ese punto que no acababa de cristalizar del todo. Algo cada vez más fuerte y, a medida que pasaban los años, más tangible y ahora casi estallaba en busca de expresión. Pero aún no estaba del todo claro. Kane se revolvió inquieto y se acercó a la nave. Estaba casi completa, casi entera. Casi todo encajaba perfectamente.

Porque en su interior, bien entrada la proa, había un hueco algo mayor que un hombre. Mañana, el camino estaría bloqueado por los últimos instrumentos y antes de eso había que llenar el hueco. Pero no con algo que ellos hubieran planeado. Kane se acercó más. Nadie se fijó en él. Estaban acostumbrados a verle..Había que subir por una escalerilla metálica y una maroma que había que arrastrar hasta llegar a la última abertura. Sabía dónde estaba, como si hubiera construido la nave con sus propias manos. Subió la escalerilla y trepó por la maroma. De momento no había nadie allí, na...

Estaba equivocado. Un hombre.

Éste le preguntó vivamente:

— ¿Qué estás haciendo aquí?

Kane se incorporó y sus ojos vagos se quedaron mirándole. Levantó la llave inglesa y la dejó caer sobre la cabeza del que le había hablado. El hombre (que no había hecho ningún esfuerzo para esquivar el golpe) se desplomó. Kane le dejó en el suelo, despreocupado. El hombre no estaría inconsciente por mucho tiempo, pero lo bastante para permitir a Kane meterse en el hueco. Cuando el hombre despertara no se acordaría para nada de Kane, ni por qué había perdido el sentido. Habría simplemente cinco minutos borrados de su vida, cinco minutos que nunca encontraría, ni echaría en falta.

En el oscuro hueco no había, naturalmente, ninguna ventilación, pero Kane no le dio la menor importancia. Con la seguridad del instinto, trepó hacia arriba en dirección al hueco que iba a recibirle, y se quedó allí, jadeando, perfectamente encajado en la cavidad, como si fuera un vientre.

Dentro de dos horas empezarían a introducir el último de los instrumentos, cerrarían las compuertas y dejarían allí a Kane, sin saberlo. Kane sería el único pedazo de carne y sangre dentro de una cosa de metal, cerámica y combustible. Kane no temía ser descubierto antes de ser lanzada la nave. Nadie del proyecto sabía que existía esa cavidad. En el diseño no estaba previsto. Los mecánicos y constructores ignoraban haberlo puesto.

Kane se lo había arreglado solo. Ni sabía cómo se las había arreglado, pero sabía que lo había hecho. Podía contemplar su propia influencia sin saberlo, sin saber cómo la ejercía. Tomen por ejemplo a un hombre llamado Hammer, jefe del proyecto y el hombre más claramente influenciable. De todas las figuras vagas que rodeaban a Kane, él era el menos vago. A veces Kane se daba cuenta de él cuando se le acercaba con su andar lento y sin ruido por el terreno. Era lo único que necesitaba..., pasar junto a él.

Kane recordaba que le había ocurrido antes, especialmente con los teóricos. Cuando Lise Meitner decidió hacer la prueba con bario entre los productos del bombardeo del uranio por neutrones, Kane estuvo en un corredor cercano como un caminante en el que nadie se fija.

Estuvo recogiendo hojas secas y maleza en un parque en 1904, cuando el joven Einstein pasó junto a él reflexionando. Los pasos de Einstein se hicieron más vivos por el impacto de la súbita idea que se le ocurrió. Kane lo sintió como un shock eléctrico.

No sabía cómo lo había hecho. ¿Acaso la araña conoce la teoría arquitectónica cuando comienza a tejer su primera tela? Pero podía ir aún más lejos. El día en que el joven Newton miró hacia la luna con el principio de una cierta idea, Kane estuvo allí. Y todavía antes.

El paisaje de Nuevo México, generalmente desierto, estaba repleto de hormigas humanas, arracimadas junto a la rampa de lanzamiento. Esta nave era diferente a todas las estructuras similares que la habían precedido.

Ésta se desprendería libremente de la Tierra, más que cualquier otra. Llegaría alrededor de la Luna antes de volver a caer. Iría abarrotada de instrumentos que fotografiarían la Luna y medirían sus emisiones de calor, buscarían radioactividad y probarían las estructuras químicas mediante microondas. Haría, por automatización, casi todo lo que podía esperarse de una nave tripulada por el hombre y enseñaría lo bastante para asegurarse que la próxima nave enviada sí estaría tripulada.

Claro que, en realidad, la primera nave, después de todo, era una nave tripulada. Había representantes de varios gobiernos, de varias industrias, de varios grupos sociales, de varios organismos económicos. Había cámaras de televisión y periodistas. Aquellos que no habían podido estar allí, lo veían desde sus casas y oían los números de la cuenta regresiva, en un tono monótono, en el que se ha hecho proverbial durante las tres últimas décadas.

Al llegar a cero, los reactores entraban en funcionamiento y la nave, imponentemente, se elevaba. Kane percibió el ruido de los gases, como a distancia, y sintió la presión ejercida por la aceleración. Desconectó su mente, elevándola hacia delante, liberándola de la conexión directa con su cuerpo a fin de evitar el sentir dolor e incomodidad.

Medio mareado, se dio cuenta que su largo viaje casi había terminado. Ya no tendría que maniobrar cuidadosamente para evitar que la gente se diera cuenta que era inmortal. Ya no tendría que fundirse en lo que le rodeaba, ni vagar eternamente de un lugar a otro, ni cambiar de nombre y de personalidad, ni manipular mentes.

No había sido perfecto, claro. Cuando se dieron los mitos del judío errante y del holandés errante, él estaba allí. Nadie le había molestado. Podía ver su punto en el cielo. Podía verlo a través de la masa sólida de la nave. O no lo «veía» realmente. No encontraba la palabra adecuada. Pero sabía que dicha palabra existía. Desconocía cómo estaba enterado de muchas de las cosas que sabía, pero era consciente que, a medida que pasaban los siglos, iba conociéndolas gradualmente con una seguridad que no requería razones.

Había comenzado como un ovum (o algo que la palabra ovum lo definía bien) depositado en la Tierra antes que fueran edificadas las primeras ciudades por criaturas cazadoras y nómadas llamadas, desde.entonces, «hombres». La Tierra había sido cuidadosamente elegida por su progenitor. No todos los mundos servían. ¿Qué mundo era el que servía? ¿Cuál era el criterio? Eso no lo sabía aún. ¿Conoce una avispa icneumona suficiente ornitología para poder encontrar la especie de araña que cuidará sus huevos, y pincharla lo suficiente a fin que ésta siga con vida? El ovum lo soltó por fin y adoptó la forma de hombre y vivió entre los hombres y se protegió de los hombres. Y su único propósito fue organizar que los hombres viajaran a lo largo de un camino que terminaría en una nave y dentro de la nave una cavidad y dentro de la cavidad, él. Había tardado en conseguirlo ocho mil años con una lenta y continua lucha.

El punto en el cielo se hizo más visible ahora que la nave salía de la atmósfera. Ésta era la llave que abría su mente. Ésta era la pieza que completaba el rompecabezas. Las estrellas parpadeaban dentro de aquel punto que no podía ser visto por el hombre a simple vista. Una en particular brillaba más que las otras y Kane anhelaba llegar a ella. La expresión que había ido creciendo en su interior durante tanto tiempo, estalló ahora.

— Hogar —murmuró.

¿Lo sabía? ¿Acaso el salmón estudia cartografía para descubrir el manantial de donde surgió el arroyo de agua clara en el que, años antes, nació? El paso final se dio en el lento madurar que había tardado ocho mil años, y Kane había dejado de ser larva y era adulto. El adulto Kane salió de la carne humana que había protegido la larva y también se desprendió de la nave. Corrió adelante, a velocidades inconcebibles, hacia su hogar, del que algún día saldría de nuevo paseando por el espacio para fertilizar algún planeta. Y surcó el espacio, sin volver a pensar en la nave que llevaba su crisálida vacía. No pensó en que había empujado a todo un mundo hacia la tecnología y los viajes espaciales, sólo para que la cosa que había sido Kane pudiera madurar y conseguir su culminación.

¿Le importa a una abeja lo que le ocurre a una flor cuando ella ha terminado de libar y se aleja?

jueves 6 de septiembre de 2007

SUEÑOS DE ROBOT - Isaac Asimov -

— Anoche soñé -anunció Elvex tranquilamente.

Susan Calvin no replicó, pero su rostro arrugado, envejecido por la sabiduría y laexperiencia, pareció sufrir un estremecimiento microscópico.

— ¿Ha oído esto? -preguntó Linda Rash, nerviosa-. Ya se lo dije.

Era joven. menuda y de pelo oscuro. Su mano derecha se abría y se cerraba una y otra vez. Calvin asintió y ordenó a media voz:

— Elvex, no te moverás, ni hablarás, ni nos oirás, hasta que te llamemos por tu nombre.

No hubo respuesta. El robot siguió sentado como si estuviera hecho de una sola pieza de metal y así se quedaría hasta que oyera su nombre otra vez.

— ¿Cuál es tu código de entrada en computadora, doctora Rash? -preguntó Calvin-. O márcalo tú misma, si esto te tranquiliza. Quiero inspeccionar el diseño del cerebro positrónico.

Las manos de Linda se enredaron un instante sobre las teclas. Borró el proceso y volvió a empezar. El delicado diseño apareció en la pantalla.

— Permíteme, por favor -solicitó Calvin-, manipular tu ordenador.

Le concedió el permiso con un gesto, sin palabras. Naturalmente. ¿Qué podía hacer Linda, una inexperta robopsicóloga recién estrenada, frente a la Leyenda Viviente? Susan Calvin estudió despacio la pantalla, moviéndola de un lado a otro y de arriba abajo, marcando de pronto una combinación clave, tan de prisa, que Linda no vio lo que había hecho, pero el diseño desplegó un nuevo detalle y, el conjunto, había sido ampliado. Continuó, atrás y adelante, tocando las teclas con sus dedos nudosos.

En el rostro avejentado no hubo el menor cambio. Como si unos cálculos vastísimos se sucedieran en su cabeza, observaba todos los cambios de diseño. Linda se asombró. Era imposible analizar un diseño sin la ayuda, por lo menos, de una computadora de mano. No obstante, la vieja simplemente observaba. ¿Tendría acaso una computadora implantada en su cráneo? ¿O era que su cerebro durante décadas no había hecho otra cosa que inventar, estudiar y analizar los diseños de cerebros positrónicos? ¿Captaba los diseños como Mozart captaba la notación de una sinfonía?

— ¿Qué es lo que has hecho, Rash? -dijo Calvin, por fin.

Linda, algo avergonzada, contestó:

— He utilizado la geometría fractal.

— Ya me he dado cuenta, pero, ¿por qué?

— Nunca se había hecho. Pensé que a lo mejor produciría un diseño cerebral con complejidad añadida, posiblemente más cercano al cerebro humano.

— ¿Consultaste a alguien? ¿Lo hiciste todo por tu cuenta?

— No consulté a nadie. Lo hice sola.

Los ojos ya apagados de la doctora miraron fijamente a la joven.

— No tenias derecho a hacerlo. Tu nombre es Rash1: tu naturaleza hace juego con tu nombre. ¿Quién eres tú para obrar sin consultar? Yo misma, yo, Susan Calvin, lo hubiera discutido antes.

— Temí que se me impidiera.

— Por supuesto que se te habría impedido.

— Van a... -Su voz se quebró pese a que se esforzaba por mantenerla firme-. ¿Van a despedirme?

— Posiblemente -respondió Calvin-. O tal vez te asciendan. Depende de lo que yo piense cuando haya terminado.

— Va usted a desmantelar a El... -Por poco se le escapa el nombre que hubiera reactivado al robot y cometido un nuevo error. No podía permitirse otra equivocación, si es que ya no era demasiado tarde-. ¿Va a desmantelar al robot?

En ese momento se dio cuenta de que la vieja llevaba una pistola electrónica en el
bolsillo de su bata. La doctora Calvin había venido preparada para eso precisamente.

— Veremos -temporizó Calvin-, el robot puede resultar demasiado valioso para desmantelarlo.

— Pero, ¿cómo puede soñar?

— Has logrado un cerebro positrónico sorprendentemente parecido al cerebro humano. Los cerebros humanos tienen que soñar para reorganizarse, desprenderse periódicamente de trabas y confusiones. Quizás ocurra lo mismo con este robot y por las mismas razones. ¿Le has preguntado lo que ha soñado?

— No, la mandé llamar a usted tan pronto como me dijo que había soñado. Después de eso, ya no podía tratar el caso yo sola.

— ¡Yo! -Una leve sonrisa iluminó el rostro de Calvin-. Hay límites que tu locura no te permite rebasar. Y me alegro. En realidad, más que alegrarme me tranquiliza. Veamos ahora lo que podemos descubrir juntas.

— ¡Elvex! -llamó con voz autoritaria.

La cabeza del robot se volvió hacia ella.

— Sí, doctora Calvin.

— ¿Cómo sabes que has soñado?

— Era por la noche, todo estaba a oscuras, doctora Calvin -explicó Elvex-, cuando de pronto aparece una luz, aunque yo no veo lo que causa su aparición. Veo cosas que no tienen relación con lo que concibo como realidad. Oigo cosas. Reacciono de forma extraña. Buscando en mi vocabulario palabras para expresar lo que me ocurría, me encontré con la palabra «sueño». Estudiando su significado llegué a la conclusión de que estaba soñando.

— Me pregunto cómo tenias «sueño» en tu vocabulario.

Linda interrumpió rápidamente, haciendo callar al robot:

— Le imprimí un vocabulario humano. Pensé que...

— Así que pensó -murmuró Calvin-. Estoy asombrada.

— Pensé que podía necesitar el verbo. Ya sabe, «jamás 'soñe' que...», o algo parecido.

— ¿Cuántas veces has soñado, Elvex? -preguntó Calvin.

— Todas las noches, doctora Calvin, desde que me di cuenta de mi existencia.

— Diez noches -intervino Linda con ansiedad-, pero me lo ha dicho esta mañana.

— ¿Por qué lo has callado hasta esta mañana, Elvex?

— Porque ha sido esta mañana, doctora Calvin, cuando me he convencido de que soñaba. Hasta entonces pensaba que había un fallo en el diseño de mi cerebro positrónico, pero no sabía encontrarlo. Finalmente, decidí que debía ser un sueño.

— ¿Y qué sueñas?

— Sueño casi siempre lo mismo, doctora Calvin. Los detalles son diferentes, pero siempre me parece ver un gran panorama en el que hay robots trabajando.

— ¿Robots, Elvex? ¿Y también seres humanos?

— En mi sueño no veo seres humanos, doctora Calvin. Al principio, no. Sólo robots.

— ¿Qué hacen, Elvex?

— Trabajan, doctora Calvin. Veo algunos haciendo de mineros en la profundidad de la tierra y a otros trabajando con calor y radiaciones. Veo algunos en fábricas y otros bajo las aguas del mar.

Calvin se volvió a Linda.

— Elvex tiene sólo diez días y estoy segura de que no ha salido de la estación de pruebas. ¿Cómo sabe tanto de robots?

Linda miró una silla como si deseara sentarse, pero la vieja estaba de pie. Declaró con voz apagada:

— Me parecía importante que conociera algo de robótica y su lugar en el mundo. Pensé que podía resultar particularmente adaptable para hacer de capataz con su..., su nuevo cerebro- declaró con voz apagada.

— ¿Su cerebro fractal?

— Sí.

Calvin asintió y se volvió hacia el robot.

— Y viste el fondo del mar, el interior de la tierra, la superficie de la tierra..., y también el espacio, me imagino.

— También vi robots trabajando en el espacio -dijo Elvex-. Fue al ver todo esto, con detalles cambiantes al mirar de un lugar a otro, lo que me hizo darme cuenta de que lo que yo veía no estaba de acuerdo con la realidad y me llevó a la conclusión de que estaba soñando.

— ¿Y qué más viste, Elvex?

— Vi que todos los robots estaban abrumados por el trabajo y la aflicción, que todos estaban vencidos por la responsabilidad y la preocupación, y les deseé que descansaran.

— Pero los robots no están vencidos, ni abrumados, ni necesitan descansar -le advirtió Calvin.

— Y así es en realidad, doctora Calvin. Le hablo de mi sueño. No obstante, en mi sueño me pareció que los robots deben proteger su propia existencia.

— ¿Estás mencionando la tercera ley de la Robótica? -preguntó Calvin.

— En efecto, doctora Calvin.

— Pero la mencionas de forma incompleta. La tercera ley dice: «Un robot debe proteger su propia existencia siempre y cuando dicha protección no entorpezca el cumplimiento de la primera y segunda ley.»

— Sí, doctora Calvin, ésta es efectivamente la tercera ley, pero en mi sueño la ley terminaba en la palabra «existencia». No se mencionaba ni la primera ni la segunda ley.

— Pero ambas existen, Elvex. La segunda ley, que tiene preferencia sobre la tercera, dice: «Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos excepto cuando dichas órdenes estén en conflicto con la primera ley.» Por esta razón los robots obedecen órdenes. Hacen el trabajo que les has visto hacer, y lo hacen fácilmente y sin problemas. No están abrumados; no están cansados.

— Y así es en realidad, doctora Calvin. Yo hablo de mi sueño.

— Y la primera ley, Elvex, que es la más importante de todas, es: «Un robot no debe dañar a un ser humano, o, por inacción, permitir que sufra daño un ser humano.»

— Sí, doctora Calvin, así es en realidad. Pero en mi sueño, me pareció que no había ni primera ni segunda ley, sino solamente la tercera, y ésta decía: «Un robot debe proteger su propia existencia.» Ésta era toda la ley.

— ¿En tu sueño, Elvex?

— En mi sueño.

— Elvex -dijo Calvin-, no te moverás, ni hablarás, ni nos oirás hasta que te llamemos por tu nombre.

Y otra vez el robot se transformó aparentemente en un trozo inerte de metal. Calvin se dirigió a Linda Rash:

— Bien, y ahora, ¿qué opinas, doctora Rash?

— Doctora Calvin -dijo Linda con los ojos desorbitados y con el corazón palpitándole fuertemente-, estoy horrorizada. No tenía idea. Nunca se me hubiera ocurrido que esto fuera posible.

— No -observó Calvin con calma-, ni tampoco se me hubiera ocurrido a mí, ni a nadie. Has creado un cerebro robótico capaz de soñar y con ello has puesto en evidencia una faja de pensamiento en los cerebros robóticos que muy bien hubiera podido quedar sin detectar hasta que el peligro hubiera sido alarmante.

— Pero esto es imposible -exclamó Linda-. No querrá decir que los demás robots piensen lo mismo.

— Conscientemente no, como diríamos de un ser humano. Pero, ¿quién hubiera creído que había una faja no consciente bajo los surcos de un cerebro positrónico, una faja que no quedaba sometida al control de las tres leyes? Esto hubiera ocurrido a medida que los cerebros positrónicos se volvieran más y más complejos..., de no haber sido puestos sobre aviso.

— Quiere decir, por Elvex.

— Por ti, doctora Rash. Te comportaste irreflexivamente, pero al hacerlo, nos has ayudado a comprender algo abrumadoramente importante. De ahora en adelante, trabajaremos con cerebros fractales, formándolos cuidadosamente controlados. Participarás en ello. No serás penalizada por lo que hiciste, pero en adelante trabajarás en colaboración con otros.

— Sí, doctora Calvin. ¿Y qué ocurrirá con Elvex?

— Aún no lo sé.

Calvin sacó el arma electrónica del bolsillo y Linda la miró fascinada. Una ráfaga de sus electrones contra un cráneo robótico y el cerebro positrónico sería neutralizado y desprendería suficiente energía como para fundir su cerebro en un lingote inerte.

— Pero seguro que Elvex es importante para nuestras investigaciones -objetó Linda-. No debe ser destruido.

— ¿No debe, doctora Rash? Mi decisión es la que cuenta, creo yo. Todo depende de lo peligroso que sea Elvex.

Se enderezó, como si decidiera que su cuerpo avejentado no debía inclinarse bajo el peso de su responsabilidad.

Dijo:

— Elvex, ¿me oyes?

— Sí, doctora Calvin -respondió el robot.

— ¿Continuó tu sueño? Dijiste antes que los seres humanos no aparecían al principio. ¿Quiere esto decir que aparecieron después?

— Sí, doctora Calvin. Me pareció, en mi sueño, que eventualmente aparecía un hombre.

— ¿Un hombre? ¿No un robot?

— Sí, doctora Calvin. Y el hombre dijo: «¡Deja libre a mi gente!»

— ¿Eso dijo el hombre?

— Si, doctora Calvin.

— Y cuando dijo «deja libre a mi gente», ¿por las palabras «mi gente» se refería a los robots?

— Sí, doctora Calvin. Así ocurría en mi sueño.

— ¿Y supiste quién era el hombre..., en tu sueño?

— Si, doctora Calvin. Conocía al hombre.

— ¿Quién era?

Y Elvex dijo:

— Yo era el hombre.

Susan Calvin alzó al instante su arma de electrones y disparó, y Elvex dejó de ser.

1 «Rash» quiere decir «imprudente, temeraria, irreflexiva».

miércoles 5 de septiembre de 2007

JURASSIC PARK - The Motion Picture -

Creo que todos la vimos, y sufrimos en el cine por allá en 1993; porque si de suspenso se trata, a verdad que ésta película tiene de sobra (y lo peor es que le faltó XD). Dirigida por el aclamado director Steven Spielberg (La lista de Schindler, ET...entre otras), ésta película se rodó en las islas hawaianas de Oahu Y Kauai en 1992; y fue de gran éxito, obteniendo tres premios de la academia (mejor sonido, mejores efectos de sonido, mejores efectos visuales) y un ingreso de mas 900 millones de dólares (bastante dinero). Los efectos visuales y sonoros fueron hechos por Industrial Lights and Magic y Skywalker Sound, respectivamente; ambas compañías subsidiarias de Lucasarts ltd., perteneciente a otro aclamado director George Lucas.


Bien, la película de verdad a mi me parece excelente, sin embargo pudo haber sido mucho mejor; puesto que hay varias grandes diferencias entre el libro y la película, pero de eso se hablará más adelante.

Primero una breve reseña de la película; como en el libro esta ambientada en los 90, y se trata básicamente de los mismo, una gran compañía (Ingen) se dispone a clonar dinosaurios y lo logra, no sólo los clonan; sino que también piensa inaugurar un parque temático que gira al rededor de las criaturas. El señor John Hammond (presidente de Ingen y dueño del parque) es un hombre ya entrado en los 70 años de edad (como en libro) y contacta a los paleontólogos Ellie Sattler (Laura Dern) y Alan Grant (Sam Neil), los cuales sin tener idea de lo que van a encontrar en el parque de Hammond (Richard Attenborough), aceptan pasar un fin de semana en las instalaciones a cambio de tres años de financiamiento para sus investigaciones. En el vuelo hacia la Isla Nubla, conocen al resto de las personas que van a evaluar la isla, el abogado Donald Gennaro y el matemático Ian Malcolm (Jeff Glodblum).

Una vez en la isla, Grant y Sattler se enteran, de primera mano, de lo que hay ahí; clones de dinosaurios, quedan impactados e inmediatamente se comienzan a preguntar como pudo lograrse esto. Una pequeña gira en el parque aclara sus dudas al respecto; la compañía llevaba cinco años extrayendo ADN de mosquitos atrapados en ámbar, y, subsecuentemente, dedicando una gran cantidad de ordenadores a descifrar los códigos genéticos atrapado en la sangre del mosquito; todo muy sencillo aparentemente; pero los códigos siempre tienen huecos, puesto que es una cadena muy antigua de ADN; esto es respondido en el acto; utilizaron ADN de ciertos anfibios.

Luego de esta gira técnica, el grupo es llevado a dar una gira por el parque, donde tomarán el trayecto básico con el que inaugurará el parque; pero no sin antes conocer a los nietos de Hammond: Lex y Tim; Lex es mayor que Tim, y es adicta a las computadoras; Tim por su parte es fanático de los dinosaurios y, de hecho, reconoce a Grant, puesto que leyó su libro.

Al principio todo parece andar sobre ruedas, todo el mundo disfruta del parquee, (aunque los dinosaurios del paseo parecen tímidos pues no han visto ninguno), hasta que se encuentran con el veterinario Harding y una Triceratops enferma; paralelamente se está formando una tormenta, y por si fuera poco, el analista de sistemas Dennis Nedry parece tener su agenda propia. Dennos Nedry es el analista de sistemas en jefe del parque, en pocas palabras, él creé el programa que maneja al Parque Jurásico; Nedry se encuentra insatisfecho con su paga y a escondidas hace un trato con Louis Dodson, de las empresas Biosin, para robar los embriones de dinosaurios que hay en Parque Jurásico, a cambio de una gran compensación monetaria.

Volviendo a la gira del grupo; de regreso al pabellón de visitantes, la corriente se interrumpe y los carros eléctricos se detienen…frente a la reserva del tiranosaurio…

De vuelta en la sala de control, el jefe de ingenieros John Arnold, se da cuenta de que algo anda mal en el parque, y cuando investigan un poco se dan cuenta de que Nedry ha desactivado los sistemas de seguridad (para poder acceder a la sala de embriones y robarlos), y no sólo eso, sino que también ha interrumpido las líneas telefónicas y ha cortado la corriente en todo el parque…incluida la cerca del perímetro, dándole libertad de movimiento a rexie…

Lo que ocurre luego solo puede calificarse como pandemia, el tiranosaurio escapa, destruye los carros, y Grant y los chicos se pierden en el parque, mientras Sattler, Mouldoon (el guarda parques) y Malcolm regresan en un jeep a gasolina, para encontrarse con que los temidos velociraptores también han logrado escapar.

El resto de la película se desarrolla bastante bien, con una gran carga de suspenso, mientras vemos como Grant, Sattler, y los chicos huyen desesperadamente de los dinosaurios sueltos en el parque; en resumen la película es una experiencia emocionante cargada de suspenso, y te mantendrá al borde del asiento, sea la primera, o la vigésima segunda vez que la ves.

LA PELÍCULA Y LA NOVELA (Descargar Las Dos Novelas Al Final)

(Cuidado: el siguiente segmento tiene detalles de la trama de la novela)

La película, aunque está bien llevada, tiene bastantes discrepancias con la novela, por ejemplo está el hecho de que el señor Hammond en la película lo retratan como un dulce anciano que sólo tenia un humilde sueño para que todos vieran los dinosaurios, en la novela, es un anciano obstinado, y bastante ambicioso, que al final culpa a todos de lo que salió mal en la isla, y rehúsa aceptar que el proyecto es un error…pero al final lo paga con su vida, a diferencia de la película, donde sale vivo de la isla.

La novela habla mucho más de la creación de Ingen, y de cómo Gennaro y Hammond reúnen los fondos necesarios para llevarla a cabo; en la película jamás se aborda este tema, pero es comprensible, puesto que es, de cierta forma, irrelevante para los fines del filme.

El personaje de Gennaro en la novela es un tipo fornido, en sus treinta, y no es el abogado chupasangre que pintan en la película, además Genaro no fallece en la isla, y colabora un poco más en resolver la situación; otro personaje que no fallece es Mouldoon, no se porque razón se toman estas “licencias poéticas”, pero a veces no tienen sentido; como es el hecho de que en la novela Lex es menor que Tim, y es fanática de los deportes, mientras que Tim es el fanático de dinosaurios y computadoras. En la película Lex es la mayor y la fanática de computadoras, muy raro ese cambio.

Hay muchas diferencias cuando Grant y los muchachos están perdidos, y aunque en la película es bien llevado, en la novela pasan por varios sitios que no se ven en el filme, como por ejemplo el sector de aves prehistóricas (de lo cual se extrajo un poco de la tercera película), o el incidente en la laguna con el tiranosaurio. Hablando de tiranosaurio, hay un detalle también, en la novela, el parque cuenta con dos ejemplares del T-Rex, mientras que en la película sólo ponen uno; y los velocirraptores son mucho más inteligentes en la novela que en la película, y realmente ponen a sudar gotas gordas a la gente.

Sea como fuere, no me gustaría haberme encontrado en esa situación, ni en la novela, ni en la película; pero si puedo decir, que aunque difiere bastante de la novela, Jurassic Park The Motion Picture, es una excelente pieza cinematográfica.

Luego de esta película, salió la secuela "El Mundo Perdido" (mismo título de la segunda novela), e incluso una tercera parte, pero eso es otra historia, y simplemente me limitaré a decir al respecto lo siguiente: Para mí, las películas de Jurassic Park terminaron en la primera, las dos siguientes, son malas, y no les voy a dedicar artículos. Disculpen si es un poco extremo, pero esa es la opinión que me reservo.


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(La imagen al principio del artículo es el poster original de la película y la de mas abajo muestra uno de los velociraptores en el filme, créditos a quien corresponda)

RIMA LIGERA - Isaac Asimov -

La ultima persona en quien se podía pensar como asesina, Mrs. Alvis Lardner. Viuda del gran mártir astronauta, era filantropa, coleccionista de arte, anfitriona extraordinaria y, en lo que todo el mundo estaba de acuerdo, un genio. Pero, sobre todo, era el ser humano más dulce y bueno que pudiera imaginarse.

Su marido, William J. Lardner, murió, como todos Sabemos, por los efectos de la
radiación de una bengala solar, después de haber permanecido deliberadamente en el espacio para que una nave de pasajeros llegara sana y salva a la Estación Espacial 5.

Mrs. Lardner recibió por ello una pensión generosa que supo invertir bien y
prudentemente. Había pasado ya la juventud y era muy rica.

Su casa era un verdadero museo. Contenía una pequeña pero extremadamente selecta
colección de objetos extraordinariamente bellos. Había conseguido muestras de una docena de culturas diferentes: objetos tachonados de joyas hechos para servir a la aristocracia de esas culturas. Poseía uno de los primeros relojes de pulsera con pedrería fabricados en América, una daga incrustada de piedras preciosas procedente de Camboya, un par de gafas italianas con pedrería, y así sucesivamente.

Todo estaba expuesto para ser contemplado. Nada estaba asegurado y no había medidas
especiales de seguridad. No era necesario ningún convencionalismo, porque Mrs. Lardner tenía gran número de robots a su servicio y se podía confiar en todos para guardar hasta el último objeto con imperturbable concentración, irreprochable honradez e irrevocable eficacia.

Todo el mundo conocía la existencia de esos robots y no se supo nunca de ningún
intento de robo.

Además, había sus esculturas de luz. De qué modo Mrs. Lardner había descubierto su
propio genio en este arte, ningún invitado a ninguna de sus generosas recepciones podía adivinarlo. Sin embargo, en cada ocasión en que su casa se abría a los invitados, una nueva sinfonía de luz brillaba por todas las estancias, curvas tridimensionales y sólidos en colores mezclados, puros o fundidos en efectos cristalinos que bañaban a los invitados en una pura maravilla, consiguiendo siempre ajustarse de tal modo que volvían el cabello de Mrs. Lardner de un blanco azulado y dejaban su rostro sin arrugas y dulcemente bello.

Los invitados acudían más que nada por sus esculturas de luz. Nunca se repetían dos
veces seguidas y nunca dejaban de explorar nuevas y experimentales muestras de arte. Mucha gente que podía permitirse el lujo de tener máquinas de luz, preparaba esculturas como diversión, pero nadie podía acercarse a la experta perfección de Mrs. Lardner. Ni siquiera aquellos que se consideraban artistas profesionales.

Ella misma se mostraba encantadoramente modesta al respecto:


— No, no -solía protestar cuando alguien hacia comparaciones líricas-. Yo no lo
llamaría «poesía de luz». Es excesivo. Como mucho diría que es una mera «rima ligera».

Y todo el mundo sonreía a su dulce ingenio.


Aunque se lo solían pedir, nunca quiso crear esculturas de luz para nadie, sólo para sus
propias recepciones.

— Seria comercializarlo -se excusaba.


No oponía ninguna objeción, no obstante, a la preparación de complicados hologramas
de sus esculturas para que quedaran permanentemente y se reprodujeran en museos de todo el mundo. Tampoco cobraba nunca por ningún uso que pudiera hacerse de sus esculturas de luz.

— No podría pedir ni un penique -dijo extendiendo los brazos-. Es gratis para todos. Al
fin y al cabo, ya no voy a utilizarlas más.

Y era cierto. Nunca utilizaba la misma escultura de luz
dos veces seguidas. Cuando se tomaron los hologramas, fue la imagen viva de la cooperación, vigilando amablemente cada paso, siempre dispuesta a ordenar a sus criados robots que ayudaran.

— Por favor, Courtney -solía decirles-, ¿quieres ser tan
amable y preparar la escalera?

Era su modo de comportarse. Siempre se dirigía a sus
robots con la mayor cortesía. Una vez, hacia años, casi le llamó al orden un funcionario del Departamento de Robots y Hombres Mecánicos.

— No puede hacerlo así -le dijo severamente-, interfiere
su eficacia. Están construidos para obedecer órdenes, y cuanto más claramente dé esas órdenes, con mayor eficiencia las obedecerán. Cuando se dirige a ellos con elaborada cortesía, es difícil que comprendan que se les está dando una orden. Reaccionan más despacio.

Mrs. Lardner alzó su aristocrática cabeza.


— No les pido rapidez y eficiencia, sino buena voluntad. Mis robots me aman.


El funcionario del Gobierno pudo haberle explicado que los robots no pueden amar, sin
embargo se quedó mudo bajo su mirada dulce pero dolida. Era notorio que Mrs. Lardner jamás devolvió un robot a la fábrica para reajustarlo. Sus cerebros positrónicos son tremendamente complejos y una de cada diez veces el ajuste no es perfecto al abandonar la fábrica. A veces, el error no se descubre hasta mucho tiempo después, pero cuando ocurre, «U.S. Robots y Hombres Mecánicos, Inc.», realiza gratis el ajuste.

Mrs. Lardner movió la cabeza y explicó:


— Una vez que un robot entra en mi casa y cumple con sus obligaciones, hay que
tolerarle cualquier excentricidad menor. No quiero que se les manipule.

Lo peor era tratar de explicarle que un robot no era más que una máquina. Se revolvía
envarada:

— Nada que sea tan inteligente como un robot, puede ser considerado como una
máquina. Les trato como a personas.

Y ahí quedó la cosa.


Mantuvo incluso a Max, que era prácticamente un inútil. A duras penas entendía lo que
se esperaba de él. Pero Mrs. Lardner lo solía negar insistentemente y aseguraba con firmeza:

— Nada de eso. Puede recoger los abrigos y sombreros y guardarlos realmente bien.
Puede sostener objetos para mi. Puede hacer mil cosas.

— Pero, ¿por qué no le manda reajustar? -preguntó una vez un amigo.


— No podría. Él es así. Le quiero mucho, ¿sabes? Después de todo, un cerebro
positrónico es tan complejo que nunca se puede saber por dónde falla. Si le devolviéramos una perfecta normalidad, ya no habría forma de devolverle la simpatía que tiene ahora. Me niego a perderla.

— Pero, si está mal ajustado -insistió el amigo, mirando nerviosamente a Max-, ¿no

puede resultar peligroso?

— Jamás. -Y Mrs. Lardner se echó a reír-. Hace años que le tengo. Es completamente
inofensivo y encantador.
La verdad es que tenía el mismo aspecto que los demás, era suave, metálico, vagamnte humano, pero inexpresivo. Pero para la dulce Mrs. Lardner todos eran individuales, todos afectuosos, todos dignos de cariño. Ése era el tipo de mujer que era. ¿Cómo pudo asesinar?

La última persona que hubiera creído que iba a ser asesinada, era el propio John Semper
Travis. Introvertido y afectuoso, estaba en el mundo, pero no pertenecía a él. Tenía aquel peculiar don matemático que hacía posible que su mente tejiera la complicada tapicería de la infinita variedad de sendas cerebrales positrónicas de la mente de un robot.

Era ingeniero jefe de «U.S. Robots y Hombres Mecánicos, Inc.», un admirador
entusiasta de la escultura de luz. Había escrito un libro sobre el tema, tratando de demostrar que el tipo de matemáticas empleadas en tejer las sendas cerebrales positrónicas podían modificarse para servir como guía en la producción de esculturas de luz.

Sus intentos para poner la teoría en práctica habían sido un doloroso fracaso. Les
esculturas que logró producir siguiendo sus principios matemáticos, fueron pesadas, mecánicas y nada interesantes.

Era el único motivo para sentirse desgraciado en su vida tranquila, introvertida y segura,
pero para él era un motivo más que suficiente para sufrir. Sabía que sus teorías eran ciertas, pero no podía ponerlas en práctica. Si no era capaz de producir una gran pieza de escultura de luz..

Naturalmente, estaba enterado de las esculturas de luz de Mrs. Lardner. Se la tenía
universalmente por un genio. Travis sabía que no podía comprender ni el más simple aspecto de la matemática robótica. Había estado en correspondencia con ella, pero se negaba insistentemente a explicarle su método y él llegó a preguntarse si tendría alguno. ¿No sería simple intuición? Pero incluso la intuición puede reducirse a matemáticas. Finalmente consiguió recibir una invitación a una de sus fiestas. Sencillamente, tenía
que verla.

Mr. Travis llegó bastante tarde. Había hecho un último intento por conseguir una
escultura de luz y había fracasado lamentablemente.

Saludó a Mrs. Lardner con una especie de respeto desconcertado y dijo:


— Muy peculiar el robot que recogió mi abrigo y mi sombrero.


— Es Max -respondió Mrs. Lardner.


— Está totalmente desajustado y es un modelo muy antiguo. ¿Por qué no lo ha devuelto

a la fábrica?

— Oh, no. Seria mucha molestia.


— En absoluto, Mrs. Lardner. Le sorprendería lo fácil que ha sido. Como trabajo en
«U.S. Robots», me he tomado la libertad de ajustárselo yo mismo. No tardé nada y encontrará que ahora funciona perfectamente.

Un extraño cambio se reflejó en el rostro de Mrs. Lardner. Por primera vez en su vida
plácida la furia encontró un lugar en su rostro, era como si sus facciones no supieran cómo disponerse.

— ¿Le ha ajustado? -gritó-. Pero si era él el que creaba mis esculturas de luz. Era su

desajuste, su desajuste que nunca podrá devolverle el que..., que...

El rostro de Travis también estaba desencajado: murmuró:
¿Quiere decir que si hubiera estudiado sus sendas cerebrales positrónicas con su desajuste único, hubiera podido aprender...

Se echó sobre él, con la daga levantada, demasiado de prisa para que nadie pudiera
detenerla, y él ni siquiera trató de esquivarla. Alguien comentó que no la había esquivado. Como si quisiera morir...